"Empecé a no dormir, un día me dio una ansiedad muy
fuerte y el médico de cabecera me derivó al psicólogo. Es para volverse
loca".
Ana Isabel Valero, ama de casa de 42 años, lleva más de
cuatro años con medicación contra la depresión, en la que cayó cuando
empezó a tener problemas para pagar la hipoteca de su casa en Azuqueca
de Henares (Guadalajara), después de que su marido tuviera que cerrar su
fábrica de hormigón tras el estallido de la burbuja inmobiliaria.
Padres de dos hijos de 18 y 12 años, hace más de doce
meses que dejaron de pagar la letra y ahora, con una deuda de 300.000
euros con el banco, viven pendientes de una notificación de desahucio.
"Es un sinvivir, no sabes en qué momento te van a decir: 'fuera de tu
casa'".
Valero es una de los miles de españoles que han ido
engrosando la lista de pacientes diagnosticados de depresión y ansiedad
en un país que vive una profunda recesión - el PIB interanual se
contrajo un 1,8 por ciento en diciembre - y donde uno de cada cuatro
trabajadores no tiene empleo.
Según la Sociedad Española de Médicos de Atención
Primaria (SEMERGEN), al menos uno de cada cinco usuarios que acuden a
consulta lo hace por síntomas relacionados con trastornos mentales, un
número que ha aumentado desde el comienzo de la crisis económica en
2008.
"El perfil medio es un adulto en edades medias de la
vida, tanto mujer como hombre asalariado o autónomo que ha perdido su
trabajo o ha tenido que cerrar por no poder hacer frente a pagos
económicos", explicó a Reuters José Ángel Arbesu, médico de familia y
coordinador de la SEMERGEN.
Los recortes gubernamentales para atajar el déficit
público han repercutido en la sanidad y dificultan el trato a unos
pacientes que, en la mayoría de las ocasiones, reciben como tratamiento
un antidepresivo y sólo en los casos más graves ven a un psicólogo o
psiquiatra.
"Si los recursos para la salud mental y la atención
primaria eran bajos hasta ahora, con la crisis y los recortes
económicos, unidos al aumento de la demanda asistencial, hacen que la
calidad en la atención pueda resentirse", según Arbesu.
En opinión de algunos expertos, la administración de
fármacos es excesiva desde la atención primaria, que se ve impotente
para dar al paciente herramientas con las que superar una tristeza
comparable con el duelo por la pérdida de un familiar. Según datos del
Plan Nacional Sobre Drogas, los hipnosedantes son las únicas sustancias
cuyo consumo aumentó en 2011/12, situándose en un 11,4%.
"¿Qué mensaje da el médico cuando da algo que se llama
'antidepresivo'? Te está diciendo que tienes un trastorno, que tienes un
problema y que ese problema tiene que venir alguien a resolvértelo, o
con pastillas o darte un trabajo o una subvención", opina el psicólogo
Ángel Fernández, del Instituto Europeo de Terapias de Tiempo Limitado en
Madrid.
CONTAGIO DE LA DEPRESIÓN EN LA SOCIEDAD
También aboga por terapias distintas el equipo del
doctor Josep Moya, psiquiatra y coordinador del Observatori de Salut
Mental de Cataluña, quien apuesta por tratar al paciente en su entorno
habitual y mediante sesiones colectivas.
"Una de las cuestiones fundamentales es ayudarles a
recuperar su dignidad, porque algunos se sienten totalmente inútiles.
Muchas veces se preguntan qué no han hecho bien cuando la crisis no la
han provocado ellos", dijo Moya.
Ana Isabel Valero es una de tantas pacientes que acuden
a grupos de ayuda formados espontáneamente entre afectados, tras ver
cómo su sueño de vivir en una casa con jardín se convertía en una
pesadilla.
"Todos estamos deprimidos, hemos perdido la fantasía
que teníamos de vivir en un mundo más fácil, más positivo, donde todo
era posible", dijo a Reuters Eudoxia Gay, psiquiatra y presidenta de la
Asociación Española de Neuropsiquiatría.
Durante el decenio de los 90, al amparo de una burbuja
inmobiliaria que hizo crecer la economía nacional a un ritmo del 5% en
2000, se gestó entre los españoles una cultura del dinero fácil, gracias
en parte a que los bancos facilitaban el crédito.
"Ahora la gente se siente indefensa desde que le han
quitado el crédito (…) siempre hemos vivido de que nos dieran crédito,
de que creyeran en nosotros. Íbamos a pedir dinero, firmábamos y nos
comprometíamos a devolverlo", apunta el psicólogo Ángel Fernández.
Según un dato de 2011 de la Organización Mundial de la
Salud, las consecuencias económicas de los problemas de salud mental -
principalmente en forma de productividad perdida - se estiman entre el 3
y el 4 por ciento del Producto Interior Bruto en los países de la Unión
Europea.
Dado que esos trastornos a menudo comienzan en un
adulto joven, la pérdida de productividad puede ser duradera, según los
expertos.
Miles de jóvenes abandonaron sus estudios en los años
de 'boom' económico para trabajar en empresas del mundo de la
construcción, donde era fácil que un chico sin formación llegara a
cobrar 2.000 euros al mes. Ahora, ya no tan jóvenes, carecen de
preparación y empleo y muchos de ellos han perdido toda esperanza.
PREOCUPACIÓN POR LOS SUICIDIOS
Las cada vez más frecuentes noticias -al menos cinco
sólo el pasado febrero- sobre personas que decidieron acabar con su
vida, abrumadas, al parecer, por agobios económicos, han puesto de
relieve los problemas que la crisis plantea para la salud mental.
"Cuando escuchas que hay gente que se suicida, te
dices: 'No me extraña que en algún momento lo lleguen a pensar'. Yo
tengo dos niños y no lo haría, pero no me extraña que mucha gente lo
piense", dijo Valero a Reuters.
Los suicidios vinculados a un desahucio han llevado a
la Plataforma de Afectados por la Hipoteca a hablar de "genocidio
financiero" en un país donde, cuando alguien no puede hacer frente a la
hipoteca, pierde la vivienda y tiene que seguir pagando al banco.
Según estudios europeos, un incremento del uno por
ciento en la tasa de desempleo se traduce en un aumento de suicidios del
0,8 por ciento, sobre todo en países que no cuentan con una cobertura
social y sanitaria.
En España, con una tasa de desempleo del 26 por ciento,
los últimos datos oficiales publicados (2011) reflejan que la tasa de
suicidio se mantuvo estable, pero algunos expertos no descartan un
repunte cuando se actualicen las estadísticas.
"El 90 ó 95 de los casos de suicidio están relacionados
con patología mental, según todos los estudios, y es difícil atribuir
que el aumento de los suicidios sea claramente por la crisis. Hay que
analizar otros factores", explicó la doctora Isabel Parra, del servicio
de Psiquiatría de la Corporació Sanitaria Parc Taulí, que ha hecho un
estudio al respecto.
"Pero sí es verdad que cuando otras causas de muerte se
reducen y sólo hay un aumento en los casos de suicidio, esto es
sospechoso", explicó.
El Congreso de los Diputados en pleno instó al Gobierno
en diciembre a incluir acciones de prevención del suicidio en la
estrategia de Salud Mental, que incluya mejoras en el protocolo de
manejo, atención y seguimiento.
Otros profesionales sanitarios consideran que, aunque
es "tentador" decir que perder una vivienda es motivo para matarse,
quien llega a este extremo padecía una patología previa.
"No se puede psicologizar o psiquiatrializar la
sociedad. Cuando alguien se suicida puede que tenga una tendencia previa
a usar la amenaza del suicidio para resolver sus problemas. El ser
humano no es sólo lo que le pasa a él, sino cómo se relaciona con la
sociedad, el qué dirán cuenta mucho", dijo Pedro Rodríguez, psicólogo
clínico en un centro de salud mental madrileño.
En una de las terapias grupales del doctor Moya es
frecuente que los pacientes encuentren un nexo de unión al que
aferrarse. En un caso concreto dos hombres manifestaron "el mismo deseo
de desaparecer, dormir y no volver a despertar. Cuando acaba la sesión
los dos se acercaron, se abrazaron y acordaron seguir conversando en
otro contexto y lugar".
"Poder conseguir estos efectos, que la gente recupere
su dignidad, sus ganas de seguir luchando, ya tiene su efecto
terapéutico", concluyó.
Jack Andraka
pasó de ser un típico adolescente estadounidense sin conciencia alguna
del páncreas a un joven científico, una transición fruto de su hallazgo
de una forma barata de detectar cáncer en ese órgano antes de que se vuelva mortal.
Jack Andraka durante su conferencia Ted.
"Con internet, cualquier cosa es posible", dijo Andraka mientras contaba la historia de su hallazgo en la conferencia TED sobre innovación,
que se realiza esta semana en Long Beach, en el sur de California. "Si
un joven de 15 años que no sabía qué era el páncreas pudo encontrar una manera de detectar un cáncer de páncreas, imagínese lo que ustedes podrían hacer", agregó.
Andraka, que cumplió 16 años en enero, contó cómo hace tres años empezó a navegar en internet para buscar información sobre el cáncer de páncreas después de que un querido amigo de su familia murió de esta enfermedad.
Entonces, dijo, se sorprendió al enterarse de que generalmente este cáncer se detecta demasiado tarde
como para salvar al enfermo. Además, la prueba utilizada para
diagnosticar esta enfermedad tiene 60 años, agregó. "Es más vieja que mi
papá", bromeó Andraka, para quien lo más grave es que es "costosa,
imprecisa" y supone que un médico tenga una sospecha muy grande de
cáncer para solicitarla.
Lo que se
necesitaba era una prueba barata, rápida, simple y efectiva, pensó
entonces. "Sin inmutarme por mi optimismo adolescente, consulté a los dos mejores amigos de un adolescente: Google y Wikipedia",
dijo Andraka. Así encontró que hay miles de proteínas que pueden ser
detectadas en la sangre de las personas con cáncer de páncreas y buscó
una que podría servir como indicador temprano de la enfermedad.
"Por
último, en el intento número 4.000, cuando ya estaba perdiendo la
cordura, encontré la proteína", dijo Andraka. La revelación se produjo
en lo que describió como un lugar poco probable: una clase de biología de secundaria a la cual no estaba prestando atención.
De repente me di cuenta de que podía combinar lo que estaba leyendo con lo que se suponía que debía estar escuchando
Jack Andraka
"Me
puse a leer un artículo sobre los nanotubos (estructuras tubulares con
un diámetro del tamaño del nanómetro) a escondidas debajo de mi
escritorio, mientras se suponía que tenía que prestar atención a los anticuerpos",
recordó Andraka. "De repente me di cuenta de que podía combinar lo que
estaba leyendo con lo que se suponía que debía estar escuchando".
Según
él, la receta para hacer sensores de papel para detectar la proteína -
mesotelina - en la sangre es "casi tan simple como hacer galletitas con
chispas de chocolate, que me encantan". La prueba cuesta tres centavos de dólar, toma unos minutos y tiene aparentemente un 100% de precisión.
Andraka dijo que envió 200 solicitudes a laboratorios científicos para poder continuar su trabajo. Todos lo rechazaron,
menos la Universidad Johns Hopkins, donde pasó por un durísimo
interrogatorio antes de ser aceptado. Finalmente pudo continuar su
investigación, que le valió el gran premio de la feria internacional de ciencia ISEF 2012 (Intel International Science and Engineering Fair), la mayor competición internacional de ciencia a nivel preuniversitario.
Un paso más cerca del tratamiento
La biotecnológica española Argon Pharma, con sede en el Parc Científic de Barcelona, ha desarrollado un nuevo fármaco oral para el tratamiento del cáncer de páncreas,
para el que hasta ahora no existe cura, que empezará a probarse en
humanos a comienzos de 2014 después de que en los ensayos preclínicos
haya demostrado una supervivencia de entre cuatro y seis meses.
El fármaco se conoce como Oncostane, y estos resultados son posibles gracias a su novedoso mecanismo de acción, ya que se dirige específicamente a eliminar las células tumorales
y minimiza el daño al resto de células del organismo. Actúa "en la
apoptosis, un proceso de muerte celular programada. Gran parte de
células tumorales tienen sus mecanismos de supervivencia alterados y al
inhibir esta vía, les afecta en mayor medida", ha explicado el director
general de la compañía, Ramón Roca.
Esto es debido, ha añadido, a que la mayoría de células cancerosas, han perdido los contactos célula-célula
durante la transformación maligna, mientras que las células normales,
al ser expuestas a inhibidores de adhesiones focales, mantienen los
contactos célula-célula de los procesos de señalización de
supervivencia.
"Hemos comprobado como nuestro candidato tiene la capacidad de actuar en esta vía de señalización, ha mostrado eficacia antitumoral en modelos animales
y presenta sinergia con el fármaco de primera línea para la indicación
de cáncer de páncreas: la gemcitabina, que es el principio activo del
fármaco Gemzar, de Lilly", indica Roca.
Más barato
La administración oral del fármaco será otra de sus ventajas.
Hasta ahora, los medicamentos de quimioterapia que se prescriben para
cáncer de páncreas son de administración intravenosa hospitalaria, lo
que conlleva un elevado coste personal, económico y social y presentan
gran toxicidad e importantes efectos adversos en los pacientes, ya que
interfieren con la síntesis de ADN, o son inhibidores de receptores de
factores de crecimiento.
El nuevo fármaco tendría menos coste personal, económico y social
Por el contrario, Oncostane "no
ha mostrado toxicidades aparentes en los ensayos realizados hasta el
momento, lo que, junto a la facilidad de administración, supondrá una importante mejora de la calidad de vida del paciente", subraya el directivo.
Cuando
el nuevo fármaco supere la fase 2 de ensayo con pacientes, Argon Pharma
tiene previsto licenciar el fármaco a una multinacional. Los recursos
obtenidos permitirán a la firma avanzar en nuevos proyectos para combatir otras indicaciones oncológicas.
Argon
Pharma acaba de obtener una ayuda de 250.000 euros del Ministerio de
Economía y Competitividad, en el marco del Programa Innocash para la
finalización de los ensayos preclínicos regulatorios del nuevo fármaco.
Esta aportación se suma a los 500.000 y 167.000 euros que la compañía ha
conseguido estos dos últimos años a través de varios programas. En
total, y junto a otras ayudas competitivas, Argon Pharma ha captado más de un millón de euros para llevar hasta prueba de concepto clínica el candidato a fármaco surgido de su investigación.
La ministra de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, Ana Mato, ha
anunciado que durante los seis primeros meses desde la entrada en vigor
de su reforma sanitaria se ha logrado ahorrar 3.063 millones de euros,
un 42% de los 7.267 millones previstos con las medidas que entraron en
vigor el pasado mes de abril.
Así lo ha aseverado durante su intervención en la Comisión de Sanidad
del Congreso, donde acumulaba desde hace un año más de 50 peticiones de
comparecencia por los grupos de la oposición. La ministra ha batido
records de incomparecencias en la Cámara Baja. No ha atendido ni una
sola de las solicitudes que ha presentado la oposición para que explique
sus reformas y recortes de gran calado en sanidad, dependencia e
igualdad.
"Hemos tenido que tomar decisiones muy duras y muy difíciles, en medio
de un contexto económico internacional adverso, y con una oposición más
preocupada de destruir que por aportar. Pero lo hemos hecho, con rigor,
seriedad y sentido de la responsabilidad", ha aseverado la ministra.
La ministra también ha defendido la exclusión de los inmigrantes en
situación irregular de la tarjeta sanitaria, "por más que quisiéramos,
no podemos pagar la sanidad a todos los ciudadanos que vienen a España",
y la desfinanciación de más de 400 medicamentos, que ha permitido
financiar otros medicamentos nuevos.
También ha recordado los recursos de inconstitucionalidad ante las tasas
del euro por receta de Cataluña y Madrid, y también el interpuesto a la
Junta de Andalucía por la subasta de medicamentos. "Hubiésemos
recurrido igualmente, se tratase del Gobierno que se tratase", ha
reconocido.
"Dejemos cuanto antes las demagogias, y centrémonos en lo que realmente
importa, que los ciudadanos tengan a acceso a una sanidad pública,
universal, gratuita y de calidad, independientemente de donde viva y de
quien preste el servicio", ha aseverado.